Uno de cada tres hombres casados veinteañeros es infiel en Japón

La infidelidad en Japón volvió al centro del debate televisivo con una cifra que descolocó al plató de Secret Mom Garden 3. El espacio de Abema sostuvo que uno de cada tres hombres casados que todavía no ha cumplido los treinta ha mantenido relaciones extramatrimoniales. El dato se presentó como el gran titular del segmento y sin explicar de dónde salía.

El resto de la tabla sobre la infidelidad en Japón dibuja una tendencia bastante limpia: a más edad, menos infidelidad confesada. En el conjunto de personas casadas, el porcentaje llega al 21% en hombres y al 10,2% en mujeres. Conviene retener que esas cifras hablan únicamente de quienes tienen pareja formal, no de la población general.

Rótulo del programa Secret Mom Garden 3 en la pantalla de Abema: infidelidad en Japón

La infidelidad en Japón, franja por franja

El desglose por edades fue lo que realmente animó el estudio. Los veinteañeros casados concentran el porcentaje más alto con diferencia, y la brecha entre hombres y mujeres se estrecha conforme avanza la edad.

  • Veintena: 33,3% en hombres y 15,1% en mujeres.
  • Treintena: 23,1% en hombres y 13,7% en mujeres.
  • Cuarentena: 20,5% en hombres y 10,8% en mujeres.
  • Cincuentena: 16,3% en hombres y 7,0% en mujeres.
  • Sesenta o más: 11,9% en hombres y 4,5% en mujeres.

La caída es progresiva y afecta a ambos géneros. En la franja de sesenta o más, la proporción masculina se queda en 11,9% y la femenina en 4,5%, menos de la mitad que entre los veinteañeros. Ese descenso constante apunta a que la infidelidad masculina se concentra en los primeros años de matrimonio, aunque el programa no ofreció ninguna explicación sobre el motivo.

Un dato sin metodología a la vista

El problema de fondo es que ninguna de esas cifras sobre infidelidad en Japón venía acompañada de su origen. No se indicó qué estudio las había recogido, ni el tamaño de la muestra, ni el año del trabajo de campo, ni si la pregunta se refería a toda la vida marital o a un periodo concreto. Sin esos datos, el 33,3% funciona como titular potente, pero como medición queda cojo.

La ausencia de metodología no impide leer la dirección de la curva, que es coherente en las cinco franjas. Lo que impide es comparar el resultado con cualquier otro trabajo serio sobre infidelidad en Japón y sacar conclusiones firmes.

La lectura de una consejera en infidelidad

Yoko Kawamura, consejera especializada en casos de infidelidad, acudió como voz experta y no se quedó con el dato oficial. Según su experiencia profesional, la proporción real probablemente sea más alta que la mostrada en pantalla. Es una impresión, no una medición, y así conviene tomarla.

Su explicación pasó por las aplicaciones de citas. Kawamura sostuvo que hoy resulta muy sencillo conocer gente nueva y que buena parte de esos encuentros tiene un objetivo sexual explícito. Su lectura conecta la infidelidad en Japón con un cambio de hábitos: la app no crea el deseo, pero elimina la fricción y acorta el camino entre el interés y el encuentro.

Cómo reaccionó el plató

La exmiembro de AKB48 Minami Minegishi, casada, fue la primera en verbalizar la sorpresa ante la cifra de infidelidad en Japón. Le costaba asumir que entre los veinteañeros la proporción fuera de uno de cada tres. La modelo y actriz Chihiro Kondo reaccionó en la misma línea. La también modelo Nozomi Kawasaki, madre de tres hijos, puso el contrapunto al recordar que las mujeres igualmente son infieles.

Persona con jersey negro de cuello alto, pendientes de aro y anillo en una imagen del programa

La cómica Naomi Matsushima llevó el asunto al terreno de la broma incómoda: con esas probabilidades, alguien del propio estudio podría estar implicado, y el plató respondió con risas nerviosas. Después apuntó un detalle práctico, que quien queda a través de una aplicación sabe perfectamente que la otra persona está casada. Minegishi añadió que cada vez es más habitual dejar clara la situación marital desde el principio, antes de verse.

Otras encuestas que no cuadran

Trabajos distintos manejan números distintos sobre la infidelidad en Japón. Una encuesta de 2024 entre personas de veintitantos a cuarenta y tantos sitúa la infidelidad en el 25% de los casados, con un 38,5% de hombres y un 18,1% de mujeres. Son muestras y métodos diferentes, y nadie ha reconciliado esas cifras con las del programa. Conviene tratarlas como fotografías separadas y no como una serie comparable.

También circula el famoso 84% de mujeres japonesas que verían saludable una infidelidad. Ese número sale de una base de usuarios autoseleccionada de una web de citas extramatrimoniales, de modo que no representa a la población general. En las comparativas internacionales, Japón ni siquiera aparece entre los países con tasas más altas: Tailandia ronda el 51%, Dinamarca el 46% y Alemania el 45%.

Con la metodología invisible, la cifra de infidelidad en Japón dice más del apetito televisivo por el morbo que de la sociedad japonesa en su conjunto. La pregunta que queda abierta es cuántos de esos matrimonios reconocerían la infidelidad en una encuesta con nombre, apellidos y muestra controlada.

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